martes, 9 de febrero de 2010

El edificio Ramón y Cajal empieza a cobrar forma. La propuesta urbana se comienza a contrastar.


Las obras del edificio Ramón y Cajal van muy rápidas. Seis meses después de su inicio, a la estructura le falta poco para ser completada. A esto han contribuido principalmente dos factores, el empeño de la contrata (Cisa) y la existencia de un proyecto completo y definido. Para realizar cualquier edificio con calidad, economía y plazos es necesario el exhaustivo conocimiento por parte del arquitecto de las tecnologías necesarias para construirlo así como la familiaridad de la contrata con ellas. Esto debería ser aplicable a cualquier obra pública o privada. Pero tanto en una como en otra abundan proyectos técnicamente deficientes con los que parecen ganar todos excepto los promotores públicos/privados, usuarios o propietarios finales que son los que al final pagan las consecuencias (sobrecoste, falta de calidad, retrasos)... No queremos hablar más sobre esto.
En estos días se está montando la estructura del volumen del edificio que vuela sobre la zona de la gasolinera. Un forjado que ocupará la mitad de la superficie de la marquesina, colgará de esta estructura. Será una zona habitable de doble altura que integrará la estructura metálica que la sostiene y se destinará a oficinas perteneciente a la estación de servicio. Este doble espacio, con esta estructura vista desde el interior, podrá verse desde el exterior a través del muro cortina. A este espacio se accederá mediante una amplia escalera directamente desde la zona de gasolinera. Las 7 cerchas en ménsula que sostienen el vuelo total de 16.70m, han sido prefabricadas en taller con lo que aseguramos la calidad de estos elementos principales de la estructura. Llegaron a obra en dos transportes especiales y se están montando una tras otra con gran rapidez. Todas las soldaduras del cordón superior a tracción que une estas cerchas con el resto del edificio serán radiografiadas para tener las máximas garantías de su buena ejecución en obra. Estas soldaduras se realizan a tope con unos perfiles iguales a los del cordón superior y que se introducen en el forjado 8m hasta alcanzar el ábaco de la segunda linea de pilares desde la fachada donde está la cercha. Es como si el cordón superior de la cercha se introdujera en el forjado 8m con los debidos conectores, asegurando así que la tracción es correctamente trasmitida al forjado de la tercera planta.




video


video


video

La estructura de este edificio no es corriente pero tampoco un alarde caro e injustificado. Para construir este vuelo de forma racional y económica, se ha contado con tecnología razonable pero sobre todo con la geometría. En este caso, a diferencia de lo que pueda parecer, cuanto más canto mejor. La idea de proyecto de volar un volumen del edificio en vez de lanzar una cubierta superficial, nos ha permitido contar con un canto estupendo para resolver económicamente el vuelo. Este canto de la cercha, que ocupa la altura de una planta, hace que el momento y por tanto las tracciones en el empotramiento del cordón superior se moderen bastante. Esto nos permiter resolver la estructura con unos perfiles pequeños, homogéneos y repetidos que es lo más económico. La portada de la feria nos enseña esta lección de estructura todos los años. El edificio aguanta estas tracciones sin inmutarse ya que se reparten mediante el forjado de planta tercera a lo largo los casi 100m de longitud del mismo. Mediante programas de elementos finitos se ha calculado la forma más idónea de conducir estas cargas. Los pilares se dejan esbeltos frente a los núcleos de escaleras, que se hacen por ésta y otras razones muy rígidos, absorbiendo casi toda la tracción horizontal debido a su muy superior rigidez relativa.
Por esto y para evitar la complejidad que supone la duplicación de pilares o los peligrosos apoyos indirectos, así como para evitar la construcción de las comunes y problemáticas juntas vivas, estancas e interiores, el edificio se construye sin juntas de dilatación a lo largo de sus 100m. Las cargas térmicas se han introducido en el cálculo. Y sobre todo se ha tenido especial cuidado con la retracción del hormigón. Por ello se ha estudiado cuidadosamente el proceso de hormigonado realizándose en bandas pequeñas y alternas perpendiculares a las fachadas largas y se ha utilizado un hormigón especial con aditivos que nos ha permitido disminuir la retracción. Todo ello unido al hecho de la ejecución de la estructura aprovechando los meses de invierno (bajas temperaturas, más humedad), ha hecho que el comportamiento del hormigón en lo que respecta a la retracción haya sido bastante bueno.





Amigos y compañeros se han dirigido a nosotros felicitándonos por la espectacularidad de la solución y por conseguir su materialización. Pero creemos que no se trata de eso. Ni hemos querido, ni hubiéramos podido imponer nuestra voluntad. Si se está construyendo no es porque sea “espectacular”. Es porque hemos conseguido convencer a todas las partes de que era una solución que responde a sus distintas aspiraciones e intereses. Una solución razonable y no convencional a un problema poco convencional.


Había, por ejemplo, dificultades técnicas en la interferencia de la cimentación de los pilares de la marquesina con los depósitos de combustibles, justo debajo, que permitían empezar a barajar esta solución. Era una oportunidad a explorar y valorar en el proyecto. Por otro lado, las oficinas de la gasolinera estarían mucho mejor elevadas para no ocupar el pequeño solar de la misma y dejar espacio en planta baja a la circulación de vehículos, solución ésta propuesta por la propiedad y que nosotros recogimos e integramos en la estrategia global del edificio. Los proyectos los entendemos siempre como soluciones a problemas. Problemas grandes permiten explorar soluciones atrevidas. Este volumen volado del edificio sobre la estación de servicio, junto a un volumen vacío que desde la parcela de la gasolinera penetra en el volumen de oficinas sobre la marquesina, consigue mezclar, disolver los límites entre ésta y el edificio de oficinas. Gracias a estos deslizamientos de llenos y vacíos entre los dos usos se consigue la integración completa de ambos a pesar de que seguirán siendo legalmente dos parcelas con usos y propiedades distintas (que, obviamente comparten un solo edificio).

Creemos que la radical y atrincherada división entre lo público y lo privado es un grave error de la sociedad española y especialmente de la andaluza. Pensamos que cumpliendo de forma eficaz con los intereses privados también, se puede y se debe perseguir beneficio público, aparte de la creación de actividad y empleo. Y las iniciativas públicas deberían ser capaces de justificar con absoluto rigor y transparencia el uso de los recursos que todos ponemos en sus manos. En otros lugares se persigue esto de forma más obsesiva que en nuestra tierra, pues están convencidos de que sólo esto permite sociedades avanzadas en lo económico y en lo social.

Convencidos de nuestra responsabilidad social que incluye, coherentemente con nuestra trayectoria, la preocupación por la sostenibilidad, libres de la hipocresía políticamente correcta que cree que evitando la visión o existencia de las todavía (por desgracia) necesarias gasolineras se mejora algo la emisión de CO2, cansados de ver los fracasos en la integración urbana de usos como estos, conscientes de que las ciudades, lejos del zoning de los 60, deben mezclar con coherencia usos distintos para ser funcionales y sostenibles, la propuesta interpreta literalmente uno de los objetivos del PGOU recogido en la ficha urbanística de estas parcelas: "Reordenación de la manzana (...) con integración de la estación de suministros de carburantes.". Sinceramente pensamos que todas las partes han salido ganando. La gasolinera con una configuración urbana que la hace viable, las oficinas con un uso anexo que por su cuidada integración, lejos de restarle valor, le proporciona una singularidad muy competitiva. Y especialmente la ciudad, que en vez de una gasolinera obsoleta como puerta de un barrio como el Plantinar, tiene una "alegre portada", un optimista edificio multifunción que además plantea una solución urbana.


El edificio, primero en Andalucía que ha obtenido clasificación "A" en eficiencia energética (ver anteriores entradas), repara una mella en la fachada de Ramón y Cajal, pero no pretende ocultar completamente el barrio del Plantinar por “no estar a la altura” de los nuevos edificios que como él mismo están apareciendo por la zona. Lejos de eso quiere ser una nueva e interesante puerta a este barrio que anime a su necesaria rehabilitación. Los nuevos límites de las parcelas definidas por el PGOU, separan acertadamente el volumen de la gasolinera del edificio que hace esquina con Av. Diego Martínez Barrios. Esta nueva ancha calle es una apertura que permite poner en relación el barrio con Ramón y Cajal. Además, gracias a la peculiar forma en L de los edificios que hacen esquina con esta avenida y la de S. Francisco Javier-Martínez Barrios, desde San Francisco Javier se puede observar nuestro edificio y el Plantinar. Nosotros colaboramos aún más con esto al evitar los pilares de la marquesina de la gasolinera y elevar la ocupación permitida de esta a un volumen colgado de la misma. Al eliminar estas interrupciones visuales, se consigue una gran transparencia por debajo de este volumen volado que permite incluso desde Ramón y Cajal poner en relación el edificio, el Plantinar y los nuevos edificios de Hoteles y Oficinas de la Av. Diego Martínez Barrios.



Por otro lado, el volumen de la cubierta que sobresale sobre los edificios del Plantinar, permite no sólo captar la energía solar sin que éstos les proyecten sombra, sino que parte de la radiación será reflejada hacia la estrecha calle Guadarrama, dándole más luminosidad. Confiamos en que esto, junto a la piel vegetal de nuestro edificio prevista como fachada a Guadarrama, colabore a cambiar las sensaciones en esta calle.



La estrategia de ocultar lo que hay que mejorar no es buena nunca. Lo que no se ve se olvida. Y el Plantinar no puede aguantar más olvido. Nos gusta pensar que nuestro edificio es un incentivo para empezar a ver de otra forma este barrio bien situado, lleno de buena gente y ciertamente necesitado de servicios y atención. Hablamos así del barrio no por falsa corrección política que ayude justificar nuestra propuesta, sino por el sincero cariño que da el conocimiento del mismo. Este barrio está relacionado con nuestra familia y nosotros mismos hemos vivido una temporada en él. De hecho ahora no vivimos muy lejos. El azar ha querido que intervengamos en este trozo de ciudad tan íntimamente relacionado con nosotros y esto nos llena de alegría y responsabilidad. Ver que el titular del reportaje en prensa sobre el edificio es “La nueva Cara del Plantinar” nos llena de satisfacción.